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Fast Fashion, la moda de “bajo costo” que hace pagar un alto precio

¿Qué tanto es tantito?, ¿qué tanto es una prenda de seiscientos pesitos? Sí, también fui víctima de esto. Era de las que me iba a la plaza y si me daba frío, me metía a la primera tienda que veía a comprarme un suéter, o esa chica que me volvía loca con las rebajas y compraba lo más que podía para, según yo, aprovechar. Si tú eres como yo fui, tienes que leer esto.

Pues sí, aunque no lo creas, esa prenda sale más cara de lo que crees, ¿por qué?

Aquí te doy cuatro razones básicas:

1.- La industria textil es la segunda más contaminante del planeta. Es correcto, ésta solo está por debajo de la industria petrolera.

2.- La ONU nos informa que la industria es la segunda mayor consumidora de agua y es responsable del 8% al 10% de las emisiones globales de carbono; para que se den una idea, esto es más que todo el transporte marítimo y los vuelos internacionales juntos.

Pero no, no, esperaaaaa, eso no es todo…

3.- Se calcula que, al menos en los últimos dos años, se producen más de 1,400 camisetas por minuto, y eso hace que se gasten alrededor de 3,000 litros de agua por camiseta y dentro de esas aguas van vertidos 2mil millones de toneladas de productos químicos.

4.- La falta de ética. ¿Te has puesto a pensar cuánto le pagan a una persona por hacer esa playera que te costó $150?, no vas a creer que le pagan si quiera la mitad de eso, no les saldría el negocio, ¿no crees?

Pues sí, revisando en varias fuentes (que te las pondré al final), encontré que hay alrededor de 250,000 fábricas en el mundo, que generan… Espera, espera… ¡Sííí! MÁS  de 80mil millones de prendas vendidas al año. Pero deja tú que haya esa cantidad de fábricas, las empresas lo que hacen es irse a países de bajos recursos, donde no están bien legislados los derechos de los trabajadores y así ellos puedan prácticamente explotar no solo a adultos, sino también a niños que en vez de estudiar, tienen que trabajar porque con el bajo sueldo de sus papás, claramente no alcanza.

Me llena de impotencia, y te voy a dejar abajo el link de un video de Youtube que encontré, para que puedas ver cómo vive la sociedad de allá. A mi gusto, a mi consideración, es uno de los mejores reportajes, te lo explica bien, muy rápido y es muy visual.

Así que con esto dicho (o escrito más bien), quiero dejarte reflexionando… ¿quién está pagando el verdadero costo de estas prendas?

In lak’ech, Hala Ken

 Alexa Marlene

Referencias destacadas:

https://www.sustainyourstyle.org/impacto-de-la-moda

https://www.ellenmacarthurfoundation.org/assets/downloads/A-New-Textiles-Economy.pdf

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¡HAY DEMASIADA ROPA EN EL MUNDOOO! ¿Qué es Fast Fashion y por qué debo preocuparme?

¿Tus papás o tus abuelos te han contado cómo su hermana o hermano mayor le donaba la ropa que ya no le quedaba, o cómo antes pasaban sus prendas de generación en generación?

Siento que antes tenían esa costumbre, sí, la de no ser consumistas y darle más valor a las cosas. O bien, inclusive las cosas eran hechas con mucha más calidad que la de ahora. Y hablo en general, no solo de la ropa; por ejemplo, los coches tenían mejor calidad, no había celulares, y los primeros en salir no los tenían que cambiar cada año para estar “a la moda”, entre muchas otras ofertas de productos “en tendencia”.

En fin, se cree que el término “Fast” comenzó a tomar fuerza en los años 90, pero no con la ropa, si no con la comida, y así fue evolucionando hasta llegar a lo que nos trae aquí, la ropa. Fast fashion no es más que un modelo de negocio en el que las compañías incitan a que el consumidor compre más y más ropa, muchas de ellas a un “bajo costo”, pero con muy baja calidad.

La gravedad del asunto es tal, que hay marcas de lujo que con tal de no perder su “exclusividad” y renombre, queman la tela que les sobra. Sí, pero la gravedad del asunto es que al quemar la prenda se liberan gases tóxicos que impactan directamente al ambiente.

Según estudios de la ONU, ahora consumimos un 60% más ropa que hace 15 años. De hecho, se calcula que hoy en día una prenda se utiliza solo de 7 a 10 veces. Y esto también es impulsado por las empresas, que antes lanzaban colecciones únicamente dos o cuatro veces al año, hoy en día se lanzan de 6 a 8 colecciones, y claro, en el inter se lanzan nuevas tendencias, o micro-colecciones, lo que hace que prácticamente cada semana las empresas incentiven esa “necesidad” de tener lo más nuevo y dejar de usar lo que apenas se pusieron hace un par de meses.

Sí, así es, ahora te invito a pensar en qué haces con la blusa que te pusiste dos o tres veces y de pronto comenzó a romperse, o pasó de moda y dejaste de usarla… ¿Qué pasa con toda esa tela?

Las empresas sí, sí son responsables, pero también los consumidores lo somos, y el cambio comienza por nosotros. Cada vez más veo que hay más medidas para revertir esto, y gente que se suma a querer impulsar un cambio en la sociedad, nunca es tarde para comenzar.

In lak’ech, Hala Ken

 Alexa Marlene