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¡HAY DEMASIADA ROPA EN EL MUNDOOO! ¿Qué es Fast Fashion y por qué debo preocuparme?

¿Tus papás o tus abuelos te han contado cómo su hermana o hermano mayor le donaba la ropa que ya no le quedaba, o cómo antes pasaban sus prendas de generación en generación?

Siento que antes tenían esa costumbre, sí, la de no ser consumistas y darle más valor a las cosas. O bien, inclusive las cosas eran hechas con mucha más calidad que la de ahora. Y hablo en general, no solo de la ropa; por ejemplo, los coches tenían mejor calidad, no había celulares, y los primeros en salir no los tenían que cambiar cada año para estar “a la moda”, entre muchas otras ofertas de productos “en tendencia”.

En fin, se cree que el término “Fast” comenzó a tomar fuerza en los años 90, pero no con la ropa, si no con la comida, y así fue evolucionando hasta llegar a lo que nos trae aquí, la ropa. Fast fashion no es más que un modelo de negocio en el que las compañías incitan a que el consumidor compre más y más ropa, muchas de ellas a un “bajo costo”, pero con muy baja calidad.

La gravedad del asunto es tal, que hay marcas de lujo que con tal de no perder su “exclusividad” y renombre, queman la tela que les sobra. Sí, pero la gravedad del asunto es que al quemar la prenda se liberan gases tóxicos que impactan directamente al ambiente.

Según estudios de la ONU, ahora consumimos un 60% más ropa que hace 15 años. De hecho, se calcula que hoy en día una prenda se utiliza solo de 7 a 10 veces. Y esto también es impulsado por las empresas, que antes lanzaban colecciones únicamente dos o cuatro veces al año, hoy en día se lanzan de 6 a 8 colecciones, y claro, en el inter se lanzan nuevas tendencias, o micro-colecciones, lo que hace que prácticamente cada semana las empresas incentiven esa “necesidad” de tener lo más nuevo y dejar de usar lo que apenas se pusieron hace un par de meses.

Sí, así es, ahora te invito a pensar en qué haces con la blusa que te pusiste dos o tres veces y de pronto comenzó a romperse, o pasó de moda y dejaste de usarla… ¿Qué pasa con toda esa tela?

Las empresas sí, sí son responsables, pero también los consumidores lo somos, y el cambio comienza por nosotros. Cada vez más veo que hay más medidas para revertir esto, y gente que se suma a querer impulsar un cambio en la sociedad, nunca es tarde para comenzar.

In lak’ech, Hala Ken

 Alexa Marlene

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